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Los celos son sentimientos que, en mayor o menor medida,
toda persona experimenta a lo largo de su vida. Pueden aparecer
como una respuesta a una situación real o imaginada.
Dentro de una pareja, la presencia de un episodio esporádico
se lo puede considerar como un indicador de compromiso o de
interés por la otra persona.
Las raíces de los celos se encuentran en los primeros
vínculos, donde comienzan a aparecer sentimientos de
celos en el pequeño; estimulados muchas veces por padres
que efectivamente “prefieren” a otro hijo, otras
por no aceptar que no se puede ser “el único”
por siempre, o que la mamá no puede darle su amor exclusivamente.
La situación de quedar excluido es estructurante para
el psiquismo del ser humano; pretender ser “todo para
el otro” denota una falla en la constitución
psíquica de la persona.
En las parejas cuando se pretende “ser todo para el
otro” es precisamente cuando aparecen los celos patológicos.
Claramente, esto se debe a que es imposible colocar al otro
en ese lugar, ya que implica desconocerlo como persona y tomarlo
como un “objeto de su posesión”. En el
afán de lograrlo, es que comienzan los controles obsesivos,
los acosos y la violencia. Los celos patológicos siempre
conllevan violencia, aunque no sea física y aún
cuando el celoso se encuentre inseguro, dependiente o deprimido,
dado que coartar a la pareja con cualquiera de dichas actitudes
es “ejercer violencia”.
El extremo se da en los casos en que se instala un cuadro
se celotipia que puede llegar a culminar en el crimen de la
pareja, en el paroxismo de la posesividad, destruyendo al
“objeto amado”.
Sin llegar a este extremo, también existen las situaciones
en las que los celos son el motor, donde se comprueba el ciclo
de la violencia con las etapas conocidas por los especialistas
en el tema de la violencia familiar:
- Acumulación de tensión.
- Fase de descarga con violencia física, psicológica
o sexual.
- Luna de miel o etapa de arrepentimiento.
Podríamos decir que existen:
- Celos normales, en donde el celoso está más
conectado con la realidad, es decir, que sus sospechas no
tienen una certeza delirante. Por lo tanto, ni la frecuencia
ni la intensidad invaden todo el escenario de la vida en
pareja.
- Celos sostenidos en un entrejuego de pareja, en donde
los celos son un condimento. Se hace toda una puesta en
escena generando situaciones de triangulación donde
uno de los miembros de la pareja es el “provocador”.
Estos casos se verifican cuando el celoso dice que esto
no le sucedía en otras relaciones.
- También existen los celos como proyección
de deseos de infidelidad, o donde el celoso está
siendo infiel.
- Otro caso por el cual pueden existir manifestaciones de
celos, es cuando hay una homosexualidad latente donde se
ponen en juego complejos mecanismos de identificación
y proyección.
- Finalmente, encontramos la celotipia descripta anteriormente.
En algunas ocasiones la consulta la solicita el celado, en
otras el celoso. Los abordajes para el tratamiento son diversos;
según el caso, el terapeuta indicará lo más
adecuado, tratamiento individual, de pareja, grupal, consulta
psiquiátrica o diferentes combinaciones entre los mismos.
La vivencia de malestar instalada en la relación y
el deterioro de la calidad de vida, debe ser el indicador
para solicitar ayuda profesional.
Lic. Silvana Santoro
Centro de Psicología Clínica, Laboral y Forense
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