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¿POR QUÉ CONSULTA UNA PAREJA?


El matrimonio, como institución según el modelo socio-cultural en que nos desenvolvemos, es la unión estable de dos personas ligadas por lazos afectivos. Estas comparten un proyecto vital, la cotidianeidad basada en los intercambios diarios y relaciones sexuales con tendencia a la monogamia.

Cada “sociedad conyugal” elabora desde su inicio un conjunto de acuerdos compartidos, pactos a veces inocentes y modos de encarar las desavenencias, para mantener cierto equilibrio en el funcionamiento vincular y propiciar realizaciones personales y conjuntas.

Cuando un matrimonio concurre a la consulta clínica, se pone de manifiesto la incapacidad de concretar un proyecto individual o compartido. Puede sobrevenir entre sus miembros un antagonismo que llevará a la disparidad de fines. Esto se pone en evidencia en las paralizaciones frente a expectativas vitales (por ejemplo; cambios laborales, mudanzas, nacimiento de hijos) o en diálogos repetitivos, a veces saturados de reproches, que no permiten avanzar para lograr un objetivo común.

Las parejas suelen solicitar psicoterapia por motivos difíciles de sintetizar.

La “ideología” o contrato implícita que la conforma, es la que determina los conflictos que se desencadenan y originan las consultas psicoterapéuticas.

Entre las más frecuentes mencionamos: cambio de posición o rol en uno de los cónyuges, problemas de comunicación o relacionados con la crianza de los hijos, disfunciones o incompatibilidad sexual, discusiones o peleas a repetición, crisis en uno de los integrantes con amenaza de separación, etc.

Muchas veces se trae la expectativa ingenua de que “el culpable de lo que ocurre es el otro”, “es necesario que cambie para que se resuelvan los problemas” o bien que “adivine qué me pasa o siento”, no involucrándose en la problemática de esta relación dual.

La PSICOTERAPIA FAMILAR focaliza la modalidad de funcionamiento vincular propio de cada pareja; es decir, determina qué une y cómo une a sus miembros.

No excluye otro dispositivo terapéutico (psicoterapia individual de uno o ambos integrantes).

La finalidad a priori no es preservar la pareja, sino ayudar a discernir lo más indicado para cada cónyuge. Un tratamiento puede ayudar a concretar un proyecto de divorcio latente.

El objetivo fundamental de la PSICOTERAPIA FAMILIAR es afianzar el vínculo y redefinir, si fuera necesario el “contrato inconsciente” , es decir las pautas implícitas que deciden la dinámica propia de cada matrimonio y lograr de esta manera autonomía en ciertos ámbitos, y a su vez interdependencia, dando lugar al difícil “funcionamiento entre dos”.


Lic. Olga Fernández
Psicóloga
Centro de Psicología Clínica “Buenos Aires”


 

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